lunes, 17 de diciembre de 2012



¡Hey! ¡Aquí estamos de nuevo! Hoy con ataques de ira repentinos y esporádicos pero bueno, espero superar de una vez ya la crisis de abstinencia que lleva encima mi cuerpo…

Y esta vez me ha dado por odiar todo, (me refiero a objetos estúpidos), como cualquier cosa que esté inventada sin ni siquiera haber probado antes si funciona correctamente o si su uso es relativamente fácil.

Como por ejemplo los bricks , ¡estúpidos bricks que almacenan líquido!, ¿Quién es el gilipollas que no se ha dado cuenta de que van demasiado llenos?, 250ml de zumo para mi hijo… para qué? Si al insertar la cañita y asirlo con la mano ya salen disparados unos 175ml por el extremo de la pajita….
Y bueno, si de leche se trata… no te preocupes, que el derrame por la encimera siempre será inversamente proporcional al tamaño del vaso…. Cuan más grande el vaso, más leche caerá por todos sitios cual boca de incendios descontrolada… Y bueno, si tiene abrefácil, ¡la cosa será una puta odisea!

Luego están las botellas de plástico, en fin, seguro que el tío que hizo esos tapones sin hendiduras para poder abrirlas aún con las manos mojadas debe estar flagelándose por inútil. Tapones casi lisos, sin relieve, sin grabado, al menos podrían haber escrito unas instrucciones de uso en la etiqueta, como por ejemplo: “Imprescindible trapo de cocina a mano”, lo que yo digo…. Y que luego haya coches que ya funcionen con energías alternativas…

Y bien, no hablemos de los infinitos golpes para abrir un bote de conserva con una súper tapa liiiiiisa… Creo que el señor que las creó es el mismo que decidió no cambiar el tipo de abertura de algunas latas de metal, y pienso también que antes era soldado y la bohemia le lleva a querer quedarse con más de una anilla en el dedo…
El caso que este mundo está loco y ya nadie cae a pensar en hacerlo un poquito más fácil reparando estas pequeñas cosas…

Los mecheros de seguridad… Señor Creador, le doy las gracias porque ahora ni siquiera yo puedo encenderlo. No se preocupe estupendo inventor, los incendios ahora ya pasarán a ser cosa de culturistas con manos tipo “manojo-pollas”….
Los mangos de las sartenes, odioso tío que no ha conseguido que no se desatornillen cada tres usos, las bolsas de ganchitos estúpidas que necesitan de todo un experto para que no se rasguen de arriba abajo, botes de gomina que acaban pareciendo “flubber”, horquillas de un solo uso por su poca capacidad de retener pelo entre sus pinzas, abrefácil de embutidos que retan al aire a balancearse entre las inmensa abertura que queda después de abrirlos, para que se reseque hasta el último indicio de jugosidad que haya… la lista es bien larga… pero, ¿en qué siglo dijimos que vivíamos?

Al menos sirve como buena terapia el dejar que el odio se canalice en productos…

Bueno… bonita prueba de exteriorizar… ¡haber con qué se me ocurre de nuevo intentarlo la próxima vez! ¡Ale!

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