Hoy me he pillado de escondidas en la habitación contigüa a la de mis hijos, escuchando el plan que estaban tramando. Al momento he lanzado al aire un "Fernando, no te subas ahí".
La única respuesta que vino de regreso fue "¿pero cómo me has visto?"; y es que, ¿ En qué momento desarrollamos esos superpoderes los padres? ¿Os habéis fijado en esa capacidad que de pronto te nace de dentro y te hace soltar frases del palo "Como valla para allá y lo encuentre verás"? Es cuando te das cuenta de ya no hay marcha atrás.
Ya eres TUS PADRES.
Ahora, amanecerás entre juguetes y ropa, y tendrás que gritar a los cuatros vientos ¡Pero qué es este desastre!, mientras hace unos años te esturreabas en el sofá a filosofear sobre la existencia entre el tullido montón de pantalones de encima de tu cama...
Mientras cuando estabas soltero ni siquiera te molestaba caminar con los pantalones bajados por la casa buscando papel, ahora tienes esa necesidad repentina de librar una gran batalla contra aquel que no sea capaz de poner el papel higiénico en el portarollos. Empieza tú guerra particular. Ahora tienes que hacer de padre, faltaría más!.
Y es a partir de ahora que mis hijos tienen 3 y 4 años que me doy cuenta de que es justo esa la edad de tu hijo en la que los genes de la responsabilidad inculcada, (a veces a golpe de zapatilla voladora), de tus propios padres aflora.
Para que tus hijos tengan infancia, y algunos chistes a tu costa cuando sea mayor, cosa que es importante para conseguir al menos un pequeño círculo de amistades, el Dios que sea que mande, te putea y te empieza a hacer sentir la necesidad de al sentarte tú en el sofá, y decir alto y con voz firme "Bueno, ahora me toca a mí". Eso mola, es como un "Eh, aquí llega el rey de la selva". Y no nos podemos olvidar nunca de uno de los gritos de guerra más efectivos de todos los tiempos: "¡Como no apagues la consola, te la desenchufo!", hace un par de días la puse en práctica y se me había olvidado ya aquella cara de adrenalina que se pone de "corre que no me deja ni guardar la partida" y vi a mi hijo allí, tecleando casi todos los botones a la vez del susto.
Hay padres buenos, unos no tan buenos y otros mejores pero la naturaleza es sabia y nos concede unos automatismos útiles a la hora de sobrevivir como padres. Aún así, esta pequeña introducción en clave de humor la usé para formular unas preguntas al aire mucho más serias.
Teniendo en cuenta que muchos de nosotros aún recordamos todas aquellas sensaciones cuando hacíamos algo de pequeños, e incluso podemos recordarnos metidos de llenos en la adolescencia loca, ¿Usamos la compresión?, ¿Somos tolerantes?, ¿Modificamos conductas en nuestro modo de educar que en cierta manera fallaron también con nosotros? ¿Podemos "aflojar" a veces la cuerda o ser capaces de acercarnos más a ellos poniéndonos en su lugar?
Que tal si jugamos hoy a "regalar a cada uno un poquito más de paciencia y comprensión"?
Un día más...
Un rinconcito para todo aquello en lo que pensamos diariamente. Porque hay días tristes, días alegres y otros días... Pero cada uno de ellos es un día más.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
¡Hey! ¡Aquí
estamos de nuevo! Hoy con ataques de ira repentinos y esporádicos pero bueno,
espero superar de una vez ya la crisis de abstinencia que lleva encima mi
cuerpo…
Y esta
vez me ha dado por odiar todo, (me refiero a objetos estúpidos), como cualquier
cosa que esté inventada sin ni siquiera haber probado antes si funciona
correctamente o si su uso es relativamente fácil.
Como por
ejemplo los bricks , ¡estúpidos bricks que almacenan líquido!, ¿Quién es el
gilipollas que no se ha dado cuenta de que van demasiado llenos?, 250ml de zumo
para mi hijo… para qué? Si al insertar la cañita y asirlo con la mano ya salen
disparados unos 175ml por el extremo de la pajita….
Y bueno,
si de leche se trata… no te preocupes, que el derrame por la encimera siempre será
inversamente proporcional al tamaño del vaso…. Cuan más grande el vaso, más
leche caerá por todos sitios cual boca de incendios descontrolada… Y bueno, si
tiene abrefácil, ¡la cosa será una puta odisea!
Luego
están las botellas de plástico, en fin, seguro que el tío que hizo esos tapones
sin hendiduras para poder abrirlas aún con las manos mojadas debe estar
flagelándose por inútil. Tapones casi lisos, sin relieve, sin grabado, al menos
podrían haber escrito unas instrucciones de uso en la etiqueta, como por
ejemplo: “Imprescindible trapo de cocina a mano”, lo que yo digo…. Y que luego
haya coches que ya funcionen con energías alternativas…
Y bien,
no hablemos de los infinitos golpes para abrir un bote de conserva con una
súper tapa liiiiiisa… Creo que el señor que las creó es el mismo que decidió no
cambiar el tipo de abertura de algunas latas de metal, y pienso también que
antes era soldado y la bohemia le lleva a querer quedarse con más de una anilla
en el dedo…
El caso
que este mundo está loco y ya nadie cae a pensar en hacerlo un poquito más
fácil reparando estas pequeñas cosas…
Los
mecheros de seguridad… Señor Creador, le doy las gracias porque ahora ni
siquiera yo puedo encenderlo. No se preocupe estupendo inventor, los incendios
ahora ya pasarán a ser cosa de culturistas con manos tipo “manojo-pollas”….
Los
mangos de las sartenes, odioso tío que no ha conseguido que no se desatornillen
cada tres usos, las bolsas de ganchitos estúpidas que necesitan de todo un
experto para que no se rasguen de arriba abajo, botes de gomina que acaban
pareciendo “flubber”, horquillas de un solo uso por su poca capacidad de
retener pelo entre sus pinzas, abrefácil de embutidos que retan al aire a
balancearse entre las inmensa abertura que queda después de abrirlos, para que
se reseque hasta el último indicio de jugosidad que haya… la lista es bien
larga… pero, ¿en qué siglo dijimos que vivíamos?
Al menos
sirve como buena terapia el dejar que el odio se canalice en productos…
Bueno…
bonita prueba de exteriorizar… ¡haber con qué se me ocurre de nuevo intentarlo
la próxima vez! ¡Ale!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
