miércoles, 19 de diciembre de 2012

YA ERES TUS PADRES

Hoy me he pillado de escondidas en la habitación contigüa a la de mis hijos, escuchando el plan que estaban tramando. Al momento he lanzado al aire un "Fernando, no te subas ahí".
La única respuesta que vino de regreso fue "¿pero cómo me has visto?"; y es que, ¿ En qué momento desarrollamos esos superpoderes los padres? ¿Os habéis fijado en esa capacidad que de pronto te nace de dentro y te hace soltar frases del palo "Como valla para allá y lo encuentre verás"? Es cuando te das cuenta de ya no hay marcha atrás. 
Ya eres TUS PADRES. 
Ahora,  amanecerás entre juguetes y ropa,  y tendrás que gritar a los cuatros vientos ¡Pero qué es este desastre!, mientras hace unos años te esturreabas en el sofá a filosofear sobre la existencia entre el tullido montón de pantalones de encima de tu cama...
Mientras cuando estabas soltero ni siquiera te molestaba caminar con los pantalones bajados por la casa buscando papel, ahora tienes esa necesidad repentina de librar una gran batalla contra aquel que no sea capaz de poner el papel higiénico en el portarollos.  Empieza tú guerra particular. Ahora tienes que hacer de padre, faltaría más!. 
Y es a partir de ahora que mis hijos tienen 3 y 4 años que me doy cuenta de que es justo esa la edad de tu hijo en la que los genes de la responsabilidad inculcada, (a veces a golpe de zapatilla voladora), de tus propios padres aflora. 
Para que tus hijos tengan infancia, y algunos chistes a tu costa cuando sea mayor, cosa que es importante para conseguir al menos un pequeño círculo de amistades, el Dios que sea que mande, te putea y te empieza a hacer sentir la necesidad de al sentarte tú en el sofá, y decir alto y con voz firme "Bueno, ahora me toca a mí". Eso mola, es como un "Eh, aquí llega el rey de la selva". Y no nos podemos olvidar nunca de uno de los gritos de guerra más efectivos de todos los tiempos: "¡Como no apagues la consola, te la desenchufo!", hace un par de días la puse en práctica y se me había olvidado ya aquella cara de adrenalina que se pone de "corre que no me deja ni guardar la partida" y vi a mi hijo allí, tecleando casi todos los botones a la vez del susto. 
Hay padres buenos, unos no tan buenos y otros mejores pero la naturaleza es sabia y nos concede unos automatismos útiles a la hora de sobrevivir como padres. Aún así, esta pequeña introducción en clave de humor la usé para formular unas preguntas al aire mucho más serias. 
Teniendo en cuenta que muchos de nosotros aún recordamos todas aquellas sensaciones cuando hacíamos algo de pequeños, e incluso podemos recordarnos metidos de llenos en la adolescencia loca, ¿Usamos la compresión?, ¿Somos tolerantes?, ¿Modificamos conductas en nuestro modo de educar que en cierta manera fallaron también con nosotros? ¿Podemos "aflojar" a veces la cuerda o ser capaces de acercarnos más a ellos poniéndonos en su lugar?
Que tal si jugamos hoy a "regalar a cada uno un poquito más de paciencia y comprensión"?

lunes, 17 de diciembre de 2012



¡Hey! ¡Aquí estamos de nuevo! Hoy con ataques de ira repentinos y esporádicos pero bueno, espero superar de una vez ya la crisis de abstinencia que lleva encima mi cuerpo…

Y esta vez me ha dado por odiar todo, (me refiero a objetos estúpidos), como cualquier cosa que esté inventada sin ni siquiera haber probado antes si funciona correctamente o si su uso es relativamente fácil.

Como por ejemplo los bricks , ¡estúpidos bricks que almacenan líquido!, ¿Quién es el gilipollas que no se ha dado cuenta de que van demasiado llenos?, 250ml de zumo para mi hijo… para qué? Si al insertar la cañita y asirlo con la mano ya salen disparados unos 175ml por el extremo de la pajita….
Y bueno, si de leche se trata… no te preocupes, que el derrame por la encimera siempre será inversamente proporcional al tamaño del vaso…. Cuan más grande el vaso, más leche caerá por todos sitios cual boca de incendios descontrolada… Y bueno, si tiene abrefácil, ¡la cosa será una puta odisea!

Luego están las botellas de plástico, en fin, seguro que el tío que hizo esos tapones sin hendiduras para poder abrirlas aún con las manos mojadas debe estar flagelándose por inútil. Tapones casi lisos, sin relieve, sin grabado, al menos podrían haber escrito unas instrucciones de uso en la etiqueta, como por ejemplo: “Imprescindible trapo de cocina a mano”, lo que yo digo…. Y que luego haya coches que ya funcionen con energías alternativas…

Y bien, no hablemos de los infinitos golpes para abrir un bote de conserva con una súper tapa liiiiiisa… Creo que el señor que las creó es el mismo que decidió no cambiar el tipo de abertura de algunas latas de metal, y pienso también que antes era soldado y la bohemia le lleva a querer quedarse con más de una anilla en el dedo…
El caso que este mundo está loco y ya nadie cae a pensar en hacerlo un poquito más fácil reparando estas pequeñas cosas…

Los mecheros de seguridad… Señor Creador, le doy las gracias porque ahora ni siquiera yo puedo encenderlo. No se preocupe estupendo inventor, los incendios ahora ya pasarán a ser cosa de culturistas con manos tipo “manojo-pollas”….
Los mangos de las sartenes, odioso tío que no ha conseguido que no se desatornillen cada tres usos, las bolsas de ganchitos estúpidas que necesitan de todo un experto para que no se rasguen de arriba abajo, botes de gomina que acaban pareciendo “flubber”, horquillas de un solo uso por su poca capacidad de retener pelo entre sus pinzas, abrefácil de embutidos que retan al aire a balancearse entre las inmensa abertura que queda después de abrirlos, para que se reseque hasta el último indicio de jugosidad que haya… la lista es bien larga… pero, ¿en qué siglo dijimos que vivíamos?

Al menos sirve como buena terapia el dejar que el odio se canalice en productos…

Bueno… bonita prueba de exteriorizar… ¡haber con qué se me ocurre de nuevo intentarlo la próxima vez! ¡Ale!